Un día, mientras exploraba el apartamento, Félix descubrió un pequeño ordenador portátil que había quedado olvidado en la mesa de la cocina. La pulga se subió al teclado y, con su aguda vista, comenzó a leer las letras y símbolos que se mostraban en la pantalla.
Viajó por la ciudad, subiendo a los bolsillos de los transeúntes y escuchando sus conversaciones. Se enteró de problemas sociales y políticos, de cuestiones medioambientales y de avances científicos. memorias de una pulga siglo 21 novela completa
Gracias a su iniciativa, muchos animales pudieron encontrar hogares y familias que los cuidaran. Los humanos pudieron aprender sobre la importancia del cuidado y la protección de los animales. Se enteró de problemas sociales y políticos, de
Félix creció en un entorno familiar amoroso, rodeado de humanos que la cuidaban y la alimentaban. Sin embargo, desde muy joven, Félix sintió una curiosidad insaciable por el mundo que la rodeaba. Le encantaba escuchar las conversaciones de los humanos, que a menudo giraban en torno a la tecnología y la innovación. Félix creció en un entorno familiar amoroso, rodeado
En su viaje, Félix conoció a otros animales que, al igual que ella, habían desarrollado habilidades y conocimientos que les permitían interactuar con los humanos de manera innovadora. Un perro que había aprendido a utilizar un dispositivo de comunicación para ayudar a su dueño con discapacidad auditiva; un gato que había desarrollado una aplicación para ayudar a los humanos a cuidar sus plantas; y un pájaro que había creado un sistema de seguimiento para monitorear la calidad del aire.